Enfoque Correcto II

 Estamos llamados a mantenernos en el enfoque correcto, y el enfoque correcto no es de acuerdo a cómo yo pienso o siento, es de acuerdo a cómo Dios ve las cosas, es de acuerdo al proyecto de Dios, es de acuerdo a la soberanía de Dios en el mundo entero y de acuerdo a todo lo que el Señor ha hecho. 

Habacuc 2: 4-5  He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.  Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos.

Cuando hablamos del enfoque correcto, vimos  que el profeta Habacuc llega al momento en el que dice: «Volveré a mi lugar y ahí voy a esperar que se me dirá tocante a mi queja». Lo primero que él hizo es que se alejó del problema, se despegó del problema, cuál problema, todo lo que él venía viviendo, toda la perplejidad que él venía enfrentando, toda la confusión o perturbación que sentía frente a las cosas que no entendía pero que le dolían, que le aquejan. Y él llega a un momento en el que, como no entiende todo lo que está pasando y no sabe cómo enfrentarlo, él asume el enfoque correcto. Y el enfoque correcto es que él dejó de ver el problema y se acercó al Dios que puede responder y dar respuestas sobre su problema. Él se despega del problema y vuelve al Señor. Y cuando él se vuelve al Señor, él dice: «Voy a estar en mi lugar, en el lugar donde debe estar todo hombre y toda mujer, en el lugar donde debe estar todo cristiano, en espera de lo que Dios quiere, en espera del Dios que puede traer respuestas a las necesidades de cada uno de nosotros…».Luego dice el texto que allí él va a estar y allí va a firmar el pie. Lo que quiere decir es que de allí nadie lo va a mover. Él se va a anclar en aquel en quien su esperanza está, en aquel en quien él cree, en aquel en quien confía, en aquel que es todo para él. Y el escritor dice que él está listo para esperar en lo que Dios va a responder, toda vez que dice: «Y velaré».

Dijimos que él se colocó en un lugar alto, como una atalaya, como un vigía, para mirar, donde tiene todo cubierto por su mirada, donde puede ver todo lo que hay a su alrededor, para mirar qué se le va a decir tocante a su queja. Ahí terminamos la primera parte de esta  enseñanza, hablando de cómo él viene al enfoque correcto cuando todo hombre y toda mujer quita la mirada del problema, quita la mirada de la situación que está afligiéndolo, quita la mirada de aquello que le está angustiando, y pone su mirada en el Dios del cielo, y espera que el Dios del cielo esté listo para responder, esté listo para glorificarse, esté listo para cambiar las cosas. Sin duda, Dios lo va a hacer.

Salmo 73: 17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.

Mira, el salmista venía levantando a los impíos de una manera asombrosa, un proceso más ascendente, y diciendo que a los impíos les va mejor que a nosotros. Por esto, por esto, por esto, por esto, por esto. Y aquí llegó a lo más alto, sucede que hay un cambio, hay una ley gramatical que se llama punto crucial o punto pivote. En la ley gramatical de punto crucial o punto pivote, sucede que esa ley está separada por dos procesos, uno ascendente y otro descendente. En los dos procesos, abajo o arriba tiene un punto de cambio. Eso se llama punto de pivote, donde todo cambia. El salmista, iba diciendo: «Los impíos les va bien por esto, por esto, por esto, por esto». Pero cuando llega arriba, hay una palabra indicadora en esa ley gramatical. ¿Cuál es? Hasta. Dice hasta, ¿qué hubo un punto de cambio? Y cuando hubo un punto de cambio, vino un descenso. Todo cambió. Cuando el salmista venía dándole toda gloria, por decirlo de alguna manera, todo beneficio al impío, él estaba sumamente triste, angustiado y perplejo porque a quien debía irle bien era a él y no al impío, según su concepto, según lo que veía. Y estaba angustiado porque estaba sucediendo lo contrario. Estaba angustiado porque, estaba viendo las cosas al contrario.

Pero cuando llega a la parte de arriba y encontramos «hasta que», punto de pivote, punto de cambio, «hasta que entrando en la presencia de Dios comprendí el fin de ellos». Lo que hacemos es dejar de mirar el problema y entrar en la presencia de Dios. Allí esperamos en Dios, aguardamos en Él y velamos para que Él dé la respuesta. En Habacuc 2: 2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 

Cuando una persona entra en el enfoque correcto y viene a Dios, El tiene respuestas para nosotros. Dios es justo, todo lo que pasa en esta vida está bajo el control de Dios, sea bueno o malo, Dios tiene un propósito santo. Dios no tiene despropósito alguno contra sus hijos. Si Dios tiene que atravesarnos por el valle, es porque algo quiere enseñarnos. Y si nos corresponde vivir en circunstancias adversas, no debemos temer porque Dios tiene el control de todas esas circunstancias. Él nos ama y no tiene despropósito alguno contra nosotros. Él está a favor de nosotros y Su gloria está sobre nuestras vidas. Cuando entramos en el enfoque correcto, lo que hacemos es dejar de mirar el problema y entrar en la presencia de Dios. Allí esperamos en Él, aguardamos en Él y velamos para que Él dé la respuesta.

En el caso del profeta, Dios le responde y le dice: «Escribe la visión». Esta visión debe ser escrita en tablas y colocada en un lugar visible para que todos puedan leerla mientras van corriendo. Aunque la visión pueda tardar un tiempo en cumplirse, al final se cumplirá según el plan de Dios. Dios se glorificará a través de su cumplimiento en su tiempo.

Cuando estamos en el enfoque correcto, Dios está listo para darnos respuestas. Él está listo para glorificarse. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el profeta también hizo dos preguntas profundas: «¿Hasta cuándo, Jehová?» y «¿Por qué me haces ver molestia y destrucción?». Es muy humano hacer este tipo de preguntas. No obstante, cuando hacemos estas preguntas, debemos evaluar si estamos en el enfoque correcto o no.

Si reclamamos a Dios cosas y nos lamentamos solo por nuestra propia situación, sin considerar al mundo que nos rodea, estamos desenfocados. Debemos entender que Dios no solo está obrando en nuestra vida individual, sino también en la vida de todos. A Dios le importa cada uno de nosotros y su plan abarca a todos. Por lo tanto, es crucial dejar de pensar solo en nosotros mismos y salir del problema, enfocándonos en Dios y en su propósito más amplio.

«Dios no solo está obrando en nuestra vida individual, sino también en la vida de todos. A Dios le importa cada uno de nosotros y su plan abarca a todos. Por lo tanto, es crucial dejar de pensar solo en nosotros mismos y salir del problema, enfocándonos en Dios y en su propósito más amplio.»

En nuestras vidas, debemos aprender a confiar en el tiempo y la soberanía de Dios. A veces, anhelamos respuestas inmediatas y soluciones instantáneas, pero Dios tiene un tiempo perfecto para todas las cosas. Su perspectiva trasciende nuestra comprensión del tiempo. Mientras esperamos en Él, debemos recordar que Dios es el Señor del tiempo y que Sus planes y propósitos se desarrollarán en el momento preciso.

El apóstol Pedro también aborda este tema al referirse a aquellos que consideraban la venida del Señor como una demora. Pedro aclara que no es que Dios esté tardando, sino que aún no es el momento designado. El tiempo de Dios no se rige por nuestros relojes o calendarios, sino por Su divino propósito.

Es importante reconocer que Dios tiene un propósito más grande y global en mente. Sus planes y promesas no se limitan a nuestras circunstancias individuales, sino que abarcan toda la humanidad. Su tiempo perfecto tiene en cuenta el cumplimiento de Su voluntad en el panorama completo de la historia y la redención de la humanidad.

Por lo tanto, en lugar de desanimarnos o perder la esperanza cuando las respuestas parecen tardar, debemos recordar que Dios cumple Sus promesas en el tiempo adecuado. Nuestra tarea es confiar en Él, mantenernos firmes en la fe y perseverar en la espera. Dios es fiel, y aunque pueda parecer que tarda, Su cumplimiento no se retrasará.

Así como Abraham se regocijó en la promesa de Jesucristo incluso antes de que se cumpliera, nosotros también podemos regocijarnos en la certeza de que Dios cumplirá lo que ha dicho. Aunque pueda parecer que la visión se demora, no mentirá. Su Palabra es verdadera y se apresurará a cumplir su fin. Por lo tanto, mantengamos nuestra confianza en el Señor. Aunque podamos enfrentar tiempos de espera y aparente demora, recordemos que Dios tiene el control y que sus planes son perfectos. En su tiempo, veremos su gloria manifestada y sus promesas cumplidas. Así que esperemos con paciencia y confiemos en el Señor, sabiendo que su tiempo es el mejor y que su fidelidad perdura para siempre.

2 respuestas

  1. El Espíritu de Dios esta hablando a través de su Siervo, dispongo mi corazón para escuchar su voz, gracias Pastor por dejarse usar por el Espíritu de Dios. Bendiciones.

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