Pastor Sergio Montoya
1 Juan 2 : 3 – 5 “ Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.”
En la vida de un creyente, el carácter y la conducta están intrínsecamente ligados a la obediencia a la Palabra de Dios. La relación entre un creyente y Dios no solo se trata de palabras, sino de un cambio profundo en la forma en que vivimos.
La obediencia a la Palabra de Dios es fundamental para un creyente. Jesús dijo: «El que me ama, guardará mi palabra» (Juan 14:23). Esto no es una mera declaración, sino una demostración de amor a Dios a través de la obediencia.
– Juan 14:23-24: «Respondió Jesús y le dijo: ‘El que me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras.'»
Cuidado con una Falsa Profesión del Cristianismo
A veces, las personas profesan ser creyentes, pero sus acciones no respaldan su afirmación. Esto crea una contradicción entre lo que dicen y lo que hacen. Jesús advirtió sobre aquellos que decían «Señor, Señor», pero no hacían la voluntad de Dios (Mateo 7:21).
– Mateo 7:21-23: «No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.»
Afirmados en La Palabra de Dios
La Palabra de Dios es la base sobre la cual construimos nuestro carácter y conducta cristiana. Es más que un libro; es la guía para una vida de rectitud y santidad. Nuestra vida debe estar arraigada en la Palabra.
– Isaías 40:8: «La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.»
– Salmo 119:105: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»
El Amor a Dios se evidencia en la Obediencia
La obediencia a la Palabra de Dios demuestra nuestro amor hacia Él. Cuando obedecemos Sus mandamientos, estamos respondiendo al amor que Dios nos tiene. Es un amor sacrificial que se manifiesta en la forma en que vivimos.
– Juan 14:15: «Si me amáis, guardad mis mandamientos.»
– Juan 14:21: «El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.»
El Perfeccionamiento del Amor de Dios
La obediencia no solo demuestra nuestro amor a Dios, sino que también perfecciona el amor de Dios en nosotros. Este amor es auténtico y se manifiesta en nuestras relaciones y acciones diarias.
– 1 Juan 4:16: «Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.»
Cuando obedecemos la Palabra de Dios, estamos arraigados en Él. Permanecer en amor es permanecer en Dios. Esto nos da seguridad y certeza en nuestra relación con Él.
– Juan 15:5: «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.»
El carácter cristiano y la conducta están inseparablemente conectados a la obediencia. Conocer a Dios no es solo una declaración, sino una transformación de nuestra vida. Nuestro amor hacia Él se manifiesta en la obediencia y la búsqueda constante de Su voluntad.
– 1 Juan 1:9: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»
– 1 Juan 2:1: «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; pero si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.»




